Conversemos un poco sobre uno de los cristales más conocidos y preferidos por los amantes de las joyas y la meditación, la Amatista.
La Amatista es un cuarzo con una elevada vibración espiritual, se le atribuye grandes poderes curativos, protectores y limpiadores.
El nombre ‘amatista’ proviene del griego amethystos (no borracho), pues en la antigüedad se la llevaba puesta para evitar la embriaguez, además ayuda a producir sobriedad en las pasiones físicas. Supera adicciones y bloqueos de todo tipo.
Este cristal es considerado como la transmutadora por excelencia, ya que tiene la capacidad de transformar energía densa en una vibración de amor.
Entre sus propiedades emocionales y espirituales tenemos:
- Tranquilizante natural.
- Potencia la conciencia espiritual, lo que la hace una compañera ideal en tus meditaciones.
- Favorece el equilibrio emocional.
- Ayuda a disipar la ira, la furia y la ansiedad.
- Ayuda a integrar las pérdidas, trabajando en el alivio de la tristeza y la pena.
- Facilita el proceso de toma de decisiones, aportando sentido común e intensiones espirituales.
- Mentalmente ayuda que te sientas menos disperso, más enfocado y en control de tus facultades.
- Potencia la asimilación de nuevas ideas y conecta la causa con el efecto.
- Ayuda a abrir la intuición y potencia los dones psíquicos.
A nivel físico puede ayudarte en estos aspectos:
- Ayuda a aliviar dolores de cabeza y permite soltar tensiones.
- Trata el insomnio y ayuda a un sueño reparador, al colocarse debajo de la almohada.
- Potencia la producción de hormonas, sintoniza el sistema endócrino y el metabolismo.
- Potencia la memoria y la vitalidad.
- Ayuda en el proceso de sanación de los pulmones y del tracto respiratorio, las dolencias de la piel, los desórdenes celulares y del sistema digestivo.
- Es benéfica para los intestinos, pues regula la flora y favorece a la reabsorción de agua.
- Limpia el aura y transmuta la energía negativa, estimulando los chakras de la garganta y el tercer ojo.
La amatista es un cuarzo que se encuentra en forma de drusas o geodas, las cuales son aglomeraciones de cuarzos en una misma base, son ecosistemas de cristales, cargados de mucha energía, no hace falta el procedimiento de limpieza ni el de recarga de energía ya que ellas son una fuente de energía y se renuevan solas.
Las geodas también son conocidas por el término de «cuevas», pues su forma sin importar el tamaño, tiene la apariencia de una cavidad formada de puntas de cuarzo.

Las drusas por otra parte son fragmentos de geodas. Estas dos formas son ideales para elevar las vibraciones en el hogar o el trabajo.

Hay que recordar que la Amatista palidece a la luz del sol , por eso para tus dijes o piezas individuales de amatista, te recomiendo limpiarlas con sonido, con el humo de inciensos o hierbas, con agua o colocándolas sobre una drusa o geoda de amatista durante toda la noche.


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