
La piedra de luna ayuda a los nuevos comienzos. Es reflexiva y nos recuerda que como la luce crece y mengua, todo forma parte de un ciclo de cambios.
Entre sus principales propiedades espirituales y emocionales tenemos:
- Hace consiente el inconsciente y activa la intuición y la empatía.
- Fomenta el sueño lucido, especialmente en luna llena.
- Potencia las capacidades psíquicas y desarrollar la clarividencia.
- Calma las reacciones excesivas ante situaciones y los detonantes emocionales.
- Está llena de energía receptiva, pasiva y femenina, equilibrando las energías masculinas-femeninas.
- Sirve como “antídoto” para el hombre excesivamente macho o para la mujer excesivamente agresiva.
- Abre la mente a impulsos repentinos e irracionales y a la sincronicidad.
- Alivia la inestabilidad emocional y el estrés.
- Proporciona una profunda curación emocional y cura los desordenes de la parte alta del tracto digestivo relacionados al estrés emocional.
A nivel físico puede ayudarte en estos aspectos:
- Afecta poderosamente al ciclo reproductor femenino y alivia las dolencias relacionadas con la menstruación.
- Está vinculada con la glándula pineal y equilibra el sistema hormonal.
- Estabiliza los desequilibrios de fluidos y sintoniza con el reloj biorritimico.
- Ayuda en casos de conmoción y puede usarse para tranquilizar a los niños hiperactivos.
- Favorece el funcionamiento del sistema digestivo, elimina toxinas y alivia las enfermedades degenerativas de la piel, cabello, ojos y órganos como hígado y páncreas.
