“En un cristal tenemos pruebas claras de la existencia de un principio de la vida formativa, y aunque no podemos entender la vida de un cristal, no obstante, es un ser vivo. “
Nikola Tesla
Muchos estudiosos de la gemoterapia los denominan el ADN de la Tierra, pues contienen en sí mismos, los registros de la evolución del suelo terrestre a lo largo de millones de años.
Los primeros documentos escritos que reflejan el uso de cristales probablemente vengan de los antiguos egipcios, en donde se encontraron recetas detalladas sobre el uso de piedras preciosas como la malaquita, para curarse y protegerse. Los egipcios también utilizaron lapislázuli, la coralina y el cristal del desierto libio (Tektita dorada). Los incas utilizaban la esmeralda; los aztecas la obsidiana; los chinos el jade, y los tibetanos y los nativos americanos la turquesa.
Y así podemos seguir mencionando a muchas culturas alrededor del mundo que usaron cristales y piedras preciosas como elementos decorativos, como joyería, y el que más llamó mi atención: como apoyo energético en terapias curativas y armonizadoras del cuerpo, la mente y las emociones.

Ahora bien, luego de un poco de historia se preguntarán en sí, ¿Qué son los cristales?, ¿Por qué la mayoría de personas que comienzan sus pasos hacia una vida holísticas los usan, los coleccionan o dicen que pueden sanarte con ellos?, ¿Será sólo una moda o de verdad estas piedras tienen propiedades qué nos benefician?
En mi afán de conocer más sobre estos elementos de la naturaleza ,encontré esta información que espero despejen tus dudas así como pasó conmigo.
Según Hazel Raven, escritora y practicante de terapias alternativas en el Reino Unido, nos dice que, para que un mineral pueda recibir el calificativo de cristal, los átomos que lo forman normalmente deben estar dispuestos en una estructura tridimensional sistemática, regular, ordenada y periódica. Esas disposiciones determinan la frecuencia vibracional y las propiedades del cristal, incluyendo su dureza, su color y su tipo de simetría (un cristal siempre es simétrico al largo de, al menos, un eje).
Con esta información, entendemos que toda gema tiene en su interior átomos ordenados en una trama específica. Estos átomos están rodeados de partículas que están en constante movimiento, esto nos permite apoyarnos en el tercer Gran Principio Hermético “Nada reposa; todo se mueve; todo vibra.”, para determinar que un cristal externamente, aunque parezca inmóvil, en realidad es una masa molecular viva que vibra a cierta frecuencia.
Esta frecuencia permite al cristal, tome la forma que tome, poseer la capacidad de absorber, conservar, enfocar y emitir energía, especialmente en la banda de las ondas electromagnéticas.
Por ese motivo nosotros podemos conectar nuestro cuerpo emocional, mental y físico con las propiedades energéticas del cristal de forma sutil e intuitiva.


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